martes, 5 de febrero de 2008

Tú y Yo


Las últimas veces que nos hemos visto han sido siempre encuentros casuales... Ya es raro que en una ciudad como Madrid te encuentres cinco veces, en cinco sitios distintos, tú dices que esto seguirá pasando, francamente, espero que si ocurre sea en mucho tiempo.


Aunque estos encuentros sean en días y lugares distintos, la tónica se repite, andemos con quien andemos: íntima conversación, tus manos en mi espalda, un par de copas y de repente, ¡alehop! nos hemos quedado solos. Al principio de nuestra relación, cuando nos llamábamos para quedar y nos veíamos con frecuencia, recuerdo que estirábamos la noche, hasta que no se hacía de día: bebíamos, bailábamos, reíamos y sólo cuando despuntaba el alba alguno de los dos proponía parar, casualmente siempre en el mismo sitio, tu cama.


Ahora ya no hacemos esas cosas, todo ha cambiado, preferimos ir directamente a casa, allí se puede hablar con más tranquilidad de nuestros miedos, del arte, últimos descubrimientos musicales, la gente a la que queremos o hemos querido en este tiempo, planes futuros que nunca llevamos a cabo ¿cuántas veces hemos dicho que nos tenemos que ir de viaje juntos?


Eso sí, cuando llega el día y empezamos a hablar de auténticas gilipolleces, me callas con un beso y volvemos siempre al punto en que lo dejamos esa primera noche hace ahora cuatro años: las mismas palabras bonitas, la misma pasión, la innegable complicidad entre nosotros... Sabiendo que nunca nos tendremos del todo y queriendo estirar ese momento todo lo posible.


Después de los primeros encuentros casuales aprendí que la vida sigue, no me entristecía ni alargaba el momento más de lo aconsejable, simplemente lo disfrutaba y después seguía con mi vida sin saber nunca cuándo volveríamos a encontrarnos.


La última vez no fué así, no sé que se te pasó por la cabeza y empezaste a prometerme cosas, que por supuesto no has cumplido... Ya ni siquiera nos quedan los encuentros fortuitos y no sé si estoy triste porque no se repitan o alegre porque creo que, por fin, he roto tu hechizo, el poderoso hechizo del "chamán".

1 comentario:

  1. Apasionante, increíble, irresistible, misterioso, emocionante, incluso doloroso, pero real y fascinante.
    Gracias por mostrarme tu pequeño rincón.
    besos

    ResponderEliminar