
Desde mi ventana puedo ver tejados sucios, antenas, cables, balcones con flores de plástico y un montón de cosas feas... Pero si te asomas, tarde, casi al amanecer, cuando todo está apagado, las luces hacen que Madrid parezca un árbol de navidad gigante que titila caprichoso solo para los noctámbulos melancólicos... Es como la vida, y para este año que entra elijo quedarme con las luces titilantes...


Me gusta leerte. No pares!
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