
Pues eso es lo que pretendo hacer,... quien crea que defenderé los avances tecnológicos como el desarrollo de células madre sin destruir los embriones o la televisión láser está francamente equivocado. Vengo a escribir de algo mucho más sencillo, y sin embargo, que ha traido a la humanidad más satisfacciones que cualquiera de los dos anteriores juntos, mi preciado tesoro, mi regalo de cumpleaños preferido, mi dildo...
Para ser sinceros, no es que tenga que ver con la tecnología moderna, de hecho surgió en la antigua Grecia, y se realizaba de piedra o madera cubierta de cuero, de alguna manera había que entretener a las pobres griegas mientras sus maridos se trinchaban a algún efebo y ellas ni siquiera podían salir de casa.
Es curioso que este precioso aparatito haya quedado ligado irremediablemente al concepto de la mujer solitaria, creo que a estas alturas de la vida todos sabemos que su uso no está limitado a esa parte de la población.
Me estoy yendo por las ramas, quiero hablar de que mi amigo de látex me ha proporcionado más satisfacciones en estos últimos meses que mis últimos cinco amantes... ¡Juntos!
No quiero desmerecer aquí el sexo con otra persona, nada más lejos de mi intención, de hecho, soy una practicante convencida de esta modalidad y la disfruto, como diría alguien que conozco, "de sobremanera", sin embargo, lo que hoy me ocupa es el alegato a favor de los vibradores por varios motivos:
Primero: puedes repetir las veces que quieras y nunca termina antes de que tú hayas acabado.
Segundo: no intenta colarse por un sitio distinto al que tú hayas elegido cada vez que lo utilizas.
Tercero: no se da la vuelta y se pone a roncar en 0,5 segundos después del acto, simplemente, lo guardas en su cajita... lo cual nos lleva el punto
Cuarto: siempre lo encuentras dispuesto en su cajita, cajón, wherever you want y no tienes que llamarle, esperar a que te llame o gastarte el sueldo en 150 sms o 25 copas para que alguna de las partes contratantes se lance..
Jamás se me ocurriría desprestigiar el sexo con desconocidos, ni siquiera con amigos... pero lo que tengo que reconocer es que mi Pepe, ultimamente, me hace bastante más compañía.
Para ser sinceros, no es que tenga que ver con la tecnología moderna, de hecho surgió en la antigua Grecia, y se realizaba de piedra o madera cubierta de cuero, de alguna manera había que entretener a las pobres griegas mientras sus maridos se trinchaban a algún efebo y ellas ni siquiera podían salir de casa.
Es curioso que este precioso aparatito haya quedado ligado irremediablemente al concepto de la mujer solitaria, creo que a estas alturas de la vida todos sabemos que su uso no está limitado a esa parte de la población.
Me estoy yendo por las ramas, quiero hablar de que mi amigo de látex me ha proporcionado más satisfacciones en estos últimos meses que mis últimos cinco amantes... ¡Juntos!
No quiero desmerecer aquí el sexo con otra persona, nada más lejos de mi intención, de hecho, soy una practicante convencida de esta modalidad y la disfruto, como diría alguien que conozco, "de sobremanera", sin embargo, lo que hoy me ocupa es el alegato a favor de los vibradores por varios motivos:
Primero: puedes repetir las veces que quieras y nunca termina antes de que tú hayas acabado.
Segundo: no intenta colarse por un sitio distinto al que tú hayas elegido cada vez que lo utilizas.
Tercero: no se da la vuelta y se pone a roncar en 0,5 segundos después del acto, simplemente, lo guardas en su cajita... lo cual nos lleva el punto
Cuarto: siempre lo encuentras dispuesto en su cajita, cajón, wherever you want y no tienes que llamarle, esperar a que te llame o gastarte el sueldo en 150 sms o 25 copas para que alguna de las partes contratantes se lance..
Jamás se me ocurriría desprestigiar el sexo con desconocidos, ni siquiera con amigos... pero lo que tengo que reconocer es que mi Pepe, ultimamente, me hace bastante más compañía.


