
Se acabó el cuento, y tal y como sentía desde el principio, no comeré perdices.
No vivo en este mundo, llevo casi un año viviendo en el suyo, en el que él creó para mí, hilando mis debilidades y mis carencias con sus caricias.
Sin embargo, ahora que doy un paso para salir de allí, no sé en qué mundo habito, por el mobiliario yo diría que no es el mío, en el que yo vivía quasi feliz hasta que él apareció, todo ha cambiado, he cambiado tanto.
Desaparecería si no fuera porque estoy viva, desértica por dentro, pero aún respiro.
De momento no existe el amor para mí, se ha ido quedando en pequeñas maletas en los mundos de los hombres a los que he querido y en esta ocasión he salido por la puerta de atrás y ligera de equipaje, ¿se trata de mala suerte o de mi afición por querer a quien no se lo merece? Ahora sí, por fin me he dado cuenta, tengo que acabar con esto.
Para terminar, una cita de Pessoa, con el que me identifico desde siempre:
"Empiezo a conocerme.
No existo.
Soy el intervalo entre lo que deseo ser y los demás me hicieron,
o la mitad de ese intervalo, porque además hay vida...
Soy esto, en fin..."