lunes, 29 de diciembre de 2008

Sangre



El sufrimiento, como las olas del mar, va y viene incesante... ¿De qué tendrías más miedo, de dejarte llevar por la marea o de anclarte para siempre en la orilla?


La sal cura las heridas

La sangre es la vida

Mis lágrimas son saladas

Cambiaría, sin pensarlo dos veces, mis lágrimas por tu vida...


lunes, 22 de diciembre de 2008

Equipaje



"La mujer en el camino, como una sombra extendida a lo largo del viejo empedrado, llevaba sus zapatos de cordones marrones, el mismo par con el que había llegado cuatro años antes.
Cada vez que se instalaba en un corazón deshacía su maleta, irremediablemente, a su marcha, la maleta pesaba menos".


viernes, 19 de diciembre de 2008

Luces navideñas


Desde mi ventana puedo ver tejados sucios, antenas, cables, balcones con flores de plástico y un montón de cosas feas... Pero si te asomas, tarde, casi al amanecer, cuando todo está apagado, las luces hacen que Madrid parezca un árbol de navidad gigante que titila caprichoso solo para los noctámbulos melancólicos... Es como la vida, y para este año que entra elijo quedarme con las luces titilantes...

miércoles, 17 de diciembre de 2008

A Neil Gayman


Escribo en la cabeza brillante de un minúsculo alfiler
Escribo en el corazón de la gente que me quiere
Escribo en el tren de camino a casa
Escribo en la arena de la playa

Escribo con el ansia del que tiene mucho que contar
Escribo con las uñas en la espalda de desconocidos
Escribo con la certeza de no poder evitarlo
Escribo con el humo del undécimo cigarro

Escribo cuando alguien me mira sin miedo a los ojos
Escribo cuando el amanecer se intuye
Escribo cuando no debería hacerlo
Escribo cuando tú me tocas

Escribo como una exhausta taquígrafa de la vida
Escribo como si pudiera cambiar las cosas
Escribo como tantos otros
Escribo como él

Escribo soñando
Escribo follando
Escribo riendo
Escribo
Escribo
Escribo...

La mejor manera de despertar...


A veces, por este cabezón que tengo, pasan un montón de cosas bonitas, llegan como una ola que arrasa los momentos oscuros y me inunda toda de ese resplandor efímero que es la felicidad: el olor de un libro viejo, la canción de un juego de la infancia,-esa infancia de vagabunda jugando en la calle con las manos sucias y el abrigo en la cabeza imitando la capa de superman-, el primer beso con el primer amor, una clase de pintura con mi abuela, el peso de mi perro en las rodillas cuando duerme conmigo...


Hacía tiempo que no pensaba en cosas bonitas, y entre todos estos recuerdos uno que hacía mucho no rememoraba, siempre he sido noctámbula, desde pequeña mis horas de sueño han sido escasas, esta cabeza mía que me impide dormir demasiado y perderme la vida, haga lo que haga con ella, el caso es que los fines de semana me levantaba al alba, mi madre me dejaba el desayuno preparado y yo veía la tele arropada con una manta viendo amanecer. Cuando mi hermana se despertaba y nos aburríamos de ver la tele ibamos a la habitación de mis padres saltábamos encima de ellos hasta que se despertaban.


Ahora, cuando no puedo dormir o vengo de fiesta a altas horas, en mi reino de las goteras, me tapo con una manta, enciendo la tele muy bajita y veo amanecer...


Lo más curioso, es que todo esto me ha venido a la cabeza cuando me he dado cuenta que ahora, en mi propia casa y con mi particular familia, hacemos lo mismo... Para mi no hay mejor manera de despertar...