
Un nuevo estudio que comentar... La doctora Brizendine ha convenido que, debido a las diferencias cerebrales inherentes entre sexos, las mujeres hablamos una media de 20.000 palabras al día frente a las 7000 de los hombres. Por lo visto, todo tiene una explicación hormonal, mientras que las feromónas hacen que las féminas al hablar tengan una sensación parecida al “subidón” provocado por las drogas, la testosterona masculina reduce la parcela cerebral dedicada a escuchar...
Esto me plantea una pregunta, ¿esto quiere decir que genéticamente estamos diseñados para no entendernos o, por el contrario, quiere decir que somos complementarios?
La primera opción me seduce bastante, miles de ejemplos se agolpan en mi cabeza en los que la moraleja es “no entiendo a los hombres”, las veces que me he acostado con alguien y, después de una estupenda velada y de pedirme casi de rodillas el teléfono, hacerme prometer que le llamaré, y cosas por el estilo, luego no han querido saber nada de mí, o cuando he discutido con mi abuelo o mi padre sobre política y ha zanjado el tema diciendo: “bah, te han comido el coco”, o cuando mi compañero de pupitre se pasó el curso llamándome ballena y luego me confesó que le gustaba.
La segunda opción refuerza la leyenda que inició esta fiebre romántica, relativamente nueva para el ser humano, la de los andróginos. Según Afistófanes, al principio, la tierra estaba poblada por estos seres con dos cabezas y cuatro brazos, querían conquistar el Olimpo y como castigo, los dioses los partieron en dos, por eso hombres y mujeres vagan buscando en unos y otros su otra mitad, para llenar su carencia afectiva.
Que cada uno elija su opción, yo, personalmente, me quedo con las dos y las usaré dependiendo de mi estado de ánimo,... ¿No es para esto para lo que sirven los estudios?
Esto me plantea una pregunta, ¿esto quiere decir que genéticamente estamos diseñados para no entendernos o, por el contrario, quiere decir que somos complementarios?
La primera opción me seduce bastante, miles de ejemplos se agolpan en mi cabeza en los que la moraleja es “no entiendo a los hombres”, las veces que me he acostado con alguien y, después de una estupenda velada y de pedirme casi de rodillas el teléfono, hacerme prometer que le llamaré, y cosas por el estilo, luego no han querido saber nada de mí, o cuando he discutido con mi abuelo o mi padre sobre política y ha zanjado el tema diciendo: “bah, te han comido el coco”, o cuando mi compañero de pupitre se pasó el curso llamándome ballena y luego me confesó que le gustaba.
La segunda opción refuerza la leyenda que inició esta fiebre romántica, relativamente nueva para el ser humano, la de los andróginos. Según Afistófanes, al principio, la tierra estaba poblada por estos seres con dos cabezas y cuatro brazos, querían conquistar el Olimpo y como castigo, los dioses los partieron en dos, por eso hombres y mujeres vagan buscando en unos y otros su otra mitad, para llenar su carencia afectiva.
Que cada uno elija su opción, yo, personalmente, me quedo con las dos y las usaré dependiendo de mi estado de ánimo,... ¿No es para esto para lo que sirven los estudios?


me ha encantado!!!! yo también me quedo con las 2!! Nunca nos entenderemos, pero nos necesitamos... paradojas del ser humano.... besitos
ResponderEliminarainsss...como dice el Roto, ahora la ideología dominante es el la Ciencia...q puta manía de reforzar prejucios dándoles un carácter genético..personalmente toy de acuerdo con lo de los estudios, construcciones, interpretaciones y verketal :)
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