
¡Ya hace algo más de un año que escribo en este espacio sideral que no es de nadie! y a la vez es de todos, bueno yo lo considero mío, porque lo escribo yo y, a parte de dos fieles lectores, creo que, básicamente, también lo disfruto yo...
Un año desde las famosas bodas, que fueron fantásticas ambas, por cierto.
Un año en el que, si describiera los hechos objetivos, como titulares de un periódico, todo lo objetivas que pueden ser las cosas que suceden en tu propia vida o que puede ser un periódico, tendría que considerarlo francamente malo: suspensión de empleo y sueldo, despido, depresión, relación insana y catastrófica, ruptura sentimental de dimensiones fatales, ruina económica, cisma familiar y finalmente, atropeyo... ¡Y me lo quería perder!, ¿sinceramente? No me lo habría perdido por nada del mundo, quizás me habría saltado alguna página, pero el resultado de todo es el contrario al que se podría esperar y ahora, después de muchos años y muchas vivencias, si que entiendo lo que un amigo me ha dicho siempre, que estas cosas a la larga te hacen más fuerte, pero no lo entiendo como un tópico, como una frase hecha, si no que siento realmente que los problemas me han otorgado templanza, madurez, claridad mental, seguridad, serenidad y lo más importante, la necesidad y el derecho de vivir mi vida como quiero, siempre que la propia vida me vaya dejando, y si pasa algo que lo cambie todo y me haga volver a empezar de cero, sabré que no ha acabado, si no que hay que levantarse de la cama, sacudirse el hastío existencial, la autocompasión y la pena por todo y seguir.
Para despedirme una cita (soy muy de citas ultimamente, ¿no?) de Gregorio Marañón: “Vivir no es sólo existir, sino existir y crear, saber gozar y sufrir y no dormir sin soñar.”
Un año desde las famosas bodas, que fueron fantásticas ambas, por cierto.
Un año en el que, si describiera los hechos objetivos, como titulares de un periódico, todo lo objetivas que pueden ser las cosas que suceden en tu propia vida o que puede ser un periódico, tendría que considerarlo francamente malo: suspensión de empleo y sueldo, despido, depresión, relación insana y catastrófica, ruptura sentimental de dimensiones fatales, ruina económica, cisma familiar y finalmente, atropeyo... ¡Y me lo quería perder!, ¿sinceramente? No me lo habría perdido por nada del mundo, quizás me habría saltado alguna página, pero el resultado de todo es el contrario al que se podría esperar y ahora, después de muchos años y muchas vivencias, si que entiendo lo que un amigo me ha dicho siempre, que estas cosas a la larga te hacen más fuerte, pero no lo entiendo como un tópico, como una frase hecha, si no que siento realmente que los problemas me han otorgado templanza, madurez, claridad mental, seguridad, serenidad y lo más importante, la necesidad y el derecho de vivir mi vida como quiero, siempre que la propia vida me vaya dejando, y si pasa algo que lo cambie todo y me haga volver a empezar de cero, sabré que no ha acabado, si no que hay que levantarse de la cama, sacudirse el hastío existencial, la autocompasión y la pena por todo y seguir.
Para despedirme una cita (soy muy de citas ultimamente, ¿no?) de Gregorio Marañón: “Vivir no es sólo existir, sino existir y crear, saber gozar y sufrir y no dormir sin soñar.”


Se me han quedado las mangas de la camiseta hechas un tapete de ganchillo. Los pelos las han atravesado de lo tensos que se han puesto.
ResponderEliminarEres muy dura, eso siempre lo he tenido claro.
Me fascinas tu y tu puto nivel de supervivencia, ¿me captas cabronaza? (Te hablo así, porque así se habla a los militares para hacerlos más duros todavia si cabe)
Cuando alguien hace mudanza, se le regala un florero para el nuevo lugar. Yo en este caso te voy a regalar una piedra pomez, por eso de las durezas...
Por favor ¿Me da otro billete para seguir montado en su carrusel?
Te quiero zurraspita salada.
MaRiO
Querida importante, un año ha tenido que pasar para que me acerque con toda la profundidad que se merece a estas letras tuyas que siempre tiñen de dulce y sonriente amargura sarcástica la vida, pero ¿qué sería de nosotras sin la broma valiente?
ResponderEliminarSeré fiel lectora a partir de ahora (no puedo parar de rimar jajaja) así que no me/nos dejes, que ya somos tres que viven cada día para que nos endulces :)
Te quiero improtante!!!!!CADA DÍA MÁS!!!!XD
Qué voy a deciros,... Es el amor de amigos como vosotros el que me llena el corazón de caramelo cada día... I love you
ResponderEliminarEy!!!! que por mis venas corre el mismo caramelo que por las tuyas!!! Felicidades por este año, espero que escribas muchos más. Hace tiempo que también te leo desde este insomnio (que no sé si es hereditario o que no me repuse aún de las largas noches de crupier) y me encantara, a partir de ahora, asomarme a esta ventanita tan tuya desde mi exilio Alicantino. Te quiero muchísimo (creo que no te lo digo mucho) ya sabes que soy Alfre. Besetes.
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