jueves, 5 de agosto de 2010

Sindrome de Wendy


Al parecer, el síndrome de Wendy se manifiesta en una necesidad absoluta de satisfacer al otro, tiene que ver con el miedo al rechazo y al abandono, el individuo que lo padece siente una gran necesidad de aceptación y aprobación que le llevan a querer ser imprescindible, por lo que evita a toda costa que los demás se molesten y se esfuerza en complacer sus deseos. Por supuesto, para que exista una Wendy, debe haber un Peter Pan, un individuo que no quiere crecer ni asumir responsabilidades para que así el primero se ocupe de hacer todo aquello que no hace el segundo. Haciendo un balance poco profundo de mis relaciones afectivas a todos los niveles siempre he encontrado un Peter Pan al que cuidar, proteger, por el que tomar decisiones o asumir responsabilidades que no me corresponden hasta el punto que me he planteado si en el felpudo no debería grabar algo así como "Bienvenidos a la ciudad de los niños perdidos". ¿Qué fue antes Peter Pan o Wendy? ¿mi deseo de complacer o el deseo de delegar de los otros? ¿mi poca asertividad o la poca vergüenza de todos esos niños perdidos que he ido permitiendo que se queden enredados entre los faldones de mi camisón?
Lo que tengo claro es que si para la
existencia de una de estas figuras es necesaria la otra es hora de marcar el colon, colorado de este cuento que ya se ha acabado. Adiós Nunca jamás, adiós niños perdidos, adiós Peter, no quiero hacer más de vuestra mamá, es hora de que esta Wendy vuele en solitario y sin necesidad de polvo de hadas.

1 comentario:

  1. Resulta conmovedor leer acerca de cosas tan tristemente cotidianas....me ha encantado...ahora habrá que hablar de las ex-Wendys, no?

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