martes, 10 de agosto de 2010

Filematologia

La filematologia es la ciencia que estudia los besos, según esta ciencia, desconocida para mí hasta hoy, en este acto se combinan tres sentidos gusto, tacto y olfato. Según la neurocientífica Wendy Hill los besos reducen los niveles de oxitocina, siempre y cuando se bese a la persona adecuada. Según Helen Fisher, antropóloga y experta en biología el acto de besar a alguien produce un montón de reacciones químicas ya que en la saliva transportamos un alto nivel de hormonas, en dicho intercambio se producen endorfinas, que al liberarse en nuestro torrente sanguíneo causan una agradable sensación de bienestar y noradrenalina y feniletilamina que estimulan la sensación de placer y el buen humor, por si esto fuera poco, reduce los niveles de cortisol, una hormona asociada al estrés. También se ha descubierto que permite quemar hasta 26 calorías, se ejercitan hasta 30 músculos faciales, hace que el pulso acelere de 70 a 140 y prolonga la vida de quien lo practica de manera continua.
Además de todos estos beneficios biológicos, producen otra magia secreta que sólo se siente cuando unes tus labios a los de otra persona y hoy quiero hacer un homenaje al beso, haciendo un recorrido por los que recordaré siempre:

Empiezo por el famoso Beso de la enfermera y el soldado en la plaza de Times Square, un caluroso catorce de agosto de 1945 Edith Shain salía a la calle a celebrar el final de la Segunda Guerra Mundial, y en un arrebato de alegría, un eufórico soldado la agarró firmemente para celebrar besándola el fin del conflicto más sangriento del siglo XX. Es posiblemente la foto de un beso más reproducida de la historia.












El beso de Amelie, para mi una muestra de lo bello que es el amor correspondido, amar y ser amado a partes iguales, dice tanto en tan poco tiempo... Simplemente perfecto





Y como no, el beso del amor eterno, de la entrega y la pasión, de la mejor película sobre vampiros que he visto:





Gabriela Mistral define perfectamente los tipos de beso en su poema, de título "Besos", claro, dejo aquí sólo un fragmento:


Hay besos que producen desvaríos

de amorosa pasión ardiente y loca,

tú los conoces bien son besos míos

inventados por mí, para tu boca.

(...)

¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;

cubrió tu faz de cárdenos sonrojos

y en los espasmos de emoción terrible,

llenaron sé de lágrimas tus ojos.


Y hablando ya de literatura, dejo la descripción más sensual y certera de un beso, el libro Rayuela, de Cortazar:

"Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua."




Según Sabina "hasta los huesos solo marcan los besos que no has dado, los labios del pecado"... Recuerdo un par de besos no dados que desde luego me han marcado y deduzco que alguno más acumularé todavía, sin embargo, me quedo con los que he dado y los que aún tengo guardados...

jueves, 5 de agosto de 2010

Sindrome de Wendy


Al parecer, el síndrome de Wendy se manifiesta en una necesidad absoluta de satisfacer al otro, tiene que ver con el miedo al rechazo y al abandono, el individuo que lo padece siente una gran necesidad de aceptación y aprobación que le llevan a querer ser imprescindible, por lo que evita a toda costa que los demás se molesten y se esfuerza en complacer sus deseos. Por supuesto, para que exista una Wendy, debe haber un Peter Pan, un individuo que no quiere crecer ni asumir responsabilidades para que así el primero se ocupe de hacer todo aquello que no hace el segundo. Haciendo un balance poco profundo de mis relaciones afectivas a todos los niveles siempre he encontrado un Peter Pan al que cuidar, proteger, por el que tomar decisiones o asumir responsabilidades que no me corresponden hasta el punto que me he planteado si en el felpudo no debería grabar algo así como "Bienvenidos a la ciudad de los niños perdidos". ¿Qué fue antes Peter Pan o Wendy? ¿mi deseo de complacer o el deseo de delegar de los otros? ¿mi poca asertividad o la poca vergüenza de todos esos niños perdidos que he ido permitiendo que se queden enredados entre los faldones de mi camisón?
Lo que tengo claro es que si para la
existencia de una de estas figuras es necesaria la otra es hora de marcar el colon, colorado de este cuento que ya se ha acabado. Adiós Nunca jamás, adiós niños perdidos, adiós Peter, no quiero hacer más de vuestra mamá, es hora de que esta Wendy vuele en solitario y sin necesidad de polvo de hadas.